Nadie imaginaria que un presidente de los Estados Unidos pudiese ser reconocido como un modelo de vida negativo por cargos de ilegalidad, falta de ética y peor aún, escándalos. El modelo positivo presidencial se derrumbó en 1997 cuando Paula Jones demandó a Clinton por cargos de acoso sexual. De igual modo recibió acusaciones de abuso a Kathleen Willey y finalmente, Mónica Lewinsky una joven interno en la Casa Blanca puso la guinda del pastel al citar la historia de su aventura con el presidente. Clinton al negarlo cometió perjurio bajo juramento.

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